Tal vez te suene familiar:
Discusiones por gastos o compras.
Uno siente que el otro gasta demasiado.
Uno lleva todas las cuentas y el otro no sabe qué pasa.
Sensación de que el dinero desaparece.
Proyectos que se postergan porque nunca alcanza.
El problema no es el amor.
El problema es que nadie nos enseñó a manejar el dinero en pareja.
Y cuando las finanzas no están claras… la relación se llena de estrés.
